viernes, 8 de febrero de 2013

Los orígenes de la navegación en el río Maullín

Voy a transcrbir, en forma completa, una interesante nota de la historiadora Andrea Soto Toledo, de Maullín, Chile, publicada en un diario de aquella región. Ilustra sobre los remotos antecedentes de la navegación por ese caudaloso río que lleva el mismo nombre del pueblo.


Desde el período post glacial y aprovechando las nuevas condiciones climáticas del planeta, comienzan a aparecer rutas migratorias a través del Pacífico. En fechas más recientes, cuando los hielos comienzan a derretirse, Beringia quedó nuevamente bajo las aguas, pero no fue obstáculo para que la ruta continuara utilizándose, esta vez por los canoeros que traspasaban 95 kilómetros del estrecho navegando las migraciones transpacíficas…


La cultura de estos primeros amerindios arrastra tradiciones del paleolítico inferior, que equivale a los albores de la humanidad, cuando la gente no transformaba mayormente la naturaleza, si no que se apropiaba de ella.

Los canoeros del río Maullín, además de la navegación incorporaron progresos notables relacionados con la preparación de alimentos con piedras calientes, técnicas utilizadas por los chonos de Chiloé, quienes emigraron hasta el río Maullín.

No sabemos con certeza cuando se asentaron estos grupos en el archipiélago y en nuestro territorio, pero a excepción del sitio de Monte Verde, en las inmediaciones de Puerto Montt, podemos afirmar que nuestro territorio ya estaba poblado hace 12 mil años.

Si bien estos antecedentes, nos dan una referencia del poblamiento en nuestro territorio; el río Maullín, posee características geográficas como relieves desmembrados de islas, bahías, penínsulas, que facilitaron la emigración de grupos étnicos.

Estos grupos fueron los chonos, juncos y huilliches que se asentaron en estas costas. Eran grupos cazadores y recolectores del Río Maullín, lugar que presentaba características adecuadas para la navegación. Estos pueblos debido a reiteradas migraciones recibieron influencia de pueblos alfareros.

En este caso el cerro Ten – Ten, premonitorio, ubicado en el sector alto de la ciudad, es un sitio arqueológico que informa de evidencias arqueológicas como hachas pulimentadas, puntas de flechas, restos de jarros de greda. Evidencias arqueológicas encontradas en este sector y que actualmente resguarda el museo municipal.


Para fundamentar en forma concreta los primeros grupos étnicos, es necesario incorporar el caso de la canoa encontrada en el río Maullín, testigo de la historia de la navegación de los canoeros que se habría encontrado bastante desarrollada y plenamente extendida entre el Sur del Bio – Bio hasta el río Maullín, según lo registrado por los primeros cronistas que dan cuenta de una tradición canoera ancestral. Esta canoa, que en estos momentos se encuentra en proceso de restauración, y donde las pruebas radio carbónicas realizadas por el arqueólogo Nicolás Lira de la Universidad de Chile, sitúan a esta embarcación entre el 1500 a 1640 DC. Todas estas fechas son demasiado coherentes entre sí ya que situarían a este wampo entre los siglos XVI y XVII, momento en el cual no se producía una colonización intensa en la zona, aunque la penetración hispana ya se había hecho efectiva en otros puntos del país.

A partir de las investigaciones realizadas se ha determinado que el wampo del Río Maullín es el más largo de todas las canoas monóxilas halladas hasta la fecha. Tiene 7,34 m de eslora (largo) y 99,7 cm. de manga (ancho), lo que por sí constituye una temática especial para ser abordada ya que su capacidad de carga y transporte es bastante importante. Según cálculos habría podido transportar a más de 14 pasajeros.

Es importante notar que es la primera vez en nuestra región y país, que se propone una intervención de este tipo a una pieza patrimonial con estas características, y que es un aporte al desarrollo de la conservación y restauración del patrimonio cultural nacional.

Para finalizar, Maullín, es una de las ciudades más antiguas del sur de Chile, y con una gran importancia histórica; posee un potencial arqueológico en diferentes sectores de nuestra comuna, como vestigios arqueológicos y paleontológicos que no han sido estudiados en su totalidad por especialistas. Sólo existe evidencia de personas que han logrado investigar, recopilar antecedentes y objetos que son testigos de nuestro pasado y que nos hablan de culturas, como los chonos, juncos, y huilliches, legítimos herederos de los primeros amerindios que descubrieron, dominaron, y poblaron nuestras tierras con sabiduría ancestral.
En la foto estoy, en el museo de Maullín, junto a Patricia Medina, observando la canoa hallada en la zona, que menciona en su trabajo Andrea Soto.

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