viernes, 15 de enero de 2010

Los loros barranqueros, nuestros amigos

Al sudoeste de la villa El Cóndor, cerca de Viedma, en un tramo de 12 kilómetros de acantilados, habita la colonia de loros barranqueros más numerosa del mundo. Los estudios de especialistas del Instituto Max Planck de Alemania señalan que hay unos 35 mil nidos activos en cada temporada de verano. Cada nido tiene una pareja, con sus pichones, que pueden llegar a ser hasta 5. El cálculo nos aproxima al número de unos 210 mil ejemplares de loros. ¡Una presencia extraordinaria! Que no pasa inadvertida, aunque hay quienes les tienen poca simpatía. Algunos dicen que estos simpáticos loros provocan pérdidas en los campos (falso: sólo se alimentan de bayas y semillas autóctonas, es decir que no les interesan el trigo, el maiz o el girasol) que cortan los cables de electricidad (erróneo: los cables se cortan por falta de mantenimiento) que hacen mucho ruido y no dejan dormir (sólo hacen un poco de estruendo al posarse y después... zzzz) y no faltará quien los acuse de ser culpables del costo de vida que no para de subir.

Otros, en cambio, como Juan Masello y su mujer, Petra Quillfeldt, (argentino él, alemana ella) los estudian cientificamente desde hace 12 años y para eso vienen todos los veranos desde Alemania y aquí hacen una serie de análisis y comprobaciones. Esta temporada 2009-2010 incorporaron un sistema de monitoreo satelital para estudiar adónde y cuánto vuelan, poniendole a 4 ajemplares un costoso y complejo transmisor en escala minúscula.


Colgado de la barranca con un arnés Juan estudia los nidos y controla las costumbres de los loros. Porque conocerlos mejor es, también, una forma de conocer algo más sobre los secretos de la naturaleza que nos rodea. Por eso, y otro montón de cosas, los loros barranqueros son nuestros amigos.



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