domingo, 20 de febrero de 2011

El rescate del pasado ferroviario, con cuatro pistas


 Arriba la simpática confitería Estación de la Montaña, en Villa Pehuenia, Neuquén; abajo, una vieja formación, en Carahue, Chile, junto al puente colgante Presidente Eduardo Frei.
 Abajo: dos enfoques del interesante Museo Nacional Ferroviario Pablo Naruda, de la ciudad de Temuco, Chile; parte de la Casa de Máquinas y aspecto del parque central.

 Abajo, la boca de ingreso al oeste al Túnel de las Raíces, cerca de la ciudad chilena de Lonquimay, en camino hacia el paso de Pino Hachado. Tiene 4.500 metros de extensión por debajo de la montaña, es el segundo más largo de Sudamérica.
Cuando el cronista sale de viaje se lleva sus motivaciones y temas fijos, como una mochila cargada de obsesiones. ¿Será el recuerdo de la infancia ligada al tren suburbano que me puso la cuestión de los ferrocarriles como una idea recurrente?

De viaje por la cordillera del Neuquén y, después, por una porción de la geografía chilena, me encontré con estas pistas históricas del ferrocarril, que les comento e ilustro en breves pinceladas.
En Villa Pehuenia, a 125 kilómetros de la punta de riel de Zapala, un empresario privado realizó la simpática (y costosa) reconstrucción de una estación ferroviaria, que funciona como heladería y confitería. Hizo transportar varios vagones de carga que recicló como si fuesen coches de comedor, instaló vías y durmientes, reunió una valiosa colección de objetos del ferrocarril… ¡todo en un rincón pintoresco que vale la pena conocer! (Ah: los helados son ricos y los precios razonables)
En Carahue, una cordial ciudad chilena que se ubica entre Temuco y el Pacífico, al pie del gigantesco puente colgante Presidente Eduardo Frei (que cruza sobre las aguas correntosas del río Imperial), se han instalado dos antiguas formaciones ferroviarias que pertenecieron a los Ferrocarriles del Estado de Chile. Un adecuado homenaje a los trenes perdidos…
En la misma Temuco (capital política y comercial de la región de la Araucanía) funciona el interesante Museo Nacional Ferroviario Pablo Neruda (www.museoferroviariotemuco.cl) que visitamos con enorme expectativa. Está fundado sobre lo que fue la Gran Maestría Ferroviaria de Temuco, un conjunto de construcciones (que incluyen la gigantesca Casa de Máquinas) y playa de maniobras, similar a las que existieron en sitios de la provincia de Buenos Aires como Remedios de Escalada, Bahía Blanca y Carmen de Patagones. En mi blog de crónicas periodísticas (www.perfilesespinosa.blogspot.com) podrán encontrar la nota que escribí sobre el Museo Neruda de Temuco para el diario Noticias de la Costa; donde me permito dejar volar mi imaginación acerca de un Corredor Histórico Ferroviario Patagónico.
Por último, ya en viaje de regreso, elegimos cruzar la cordillera por el paso de Pino Hachado (que conecta Lonquimay con Las Lajas) y en ese trayecto atravesamos el Túnel de las Raíces, de 4,5 kilómetros de largo, utilizado en la actualidad como carretera pero construido originalmente, entre 1929 y 1939, para el paso del tren. Si alguna vez tienen que cruzar a Chile les recomiendo conocerlo.
Cuatro pistas históricas del ferrocarril, que encontramos en nuestras vacaciones de febrero.

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